¿Y tu de quien eres?

La pregunta típica que te hacían en El Hierro al conocerte. ¿Y tu de quien eres? . Como si necesitara seguir cuestionando mi existencia.

10/5/20262 min read

Hace 6 años, cuando llegamos a El Hierro, aunque había muchos migrantes, todavía no era masivo como ahora.

Así que en nuestras primeras semanas por sus calles, mientras buscábamos trabajo para Lamyer o simplemente nos tomábamos un café y conversábamos con su gente, salía siempre la misma pregunta: ¿Y TÚ DE QUIÉN ERES?

Recuerdo que respondía: "De mi mami y mi papi."

Pero es que ¿de quién más coño voy a ser? Qué pregunta tan existencial. Como si a mis 20s me faltara otra duda más: ¿de quién soy? ¡Anda a joder para allá!

En realidad, lo que querían saber era de qué familia venías. Nadie llegaba a El Hierro por llegar, no es una isla capitalina. La mayoría, por no decir todos, llega porque tiene familia.

La conexión entre esa isla y Venezuela es muy estrecha. Me atrevo a decir que el 90 % de su población migró a Venezuela y, del 10 % restante, al menos un hermano se fue. Por eso, desde hace unos años, esos nietos, sobrinos y primos eligieron El Hierro para salir de Venezuela.

Todos los bares vendían (y siguen vendiendo) arepas y empanadas, era normal comer tequeños para picotear, y en los supermercados había malta, Cerelac y harina PAN. Lo que en Tenerife se encontraba solo en ciertas tiendas, allí era lo normal. Para nosotros, esas fueron las señales de que estábamos en el lugar correcto.

Llegar allí se sintió como estar en casa. O al menos, una versión mejorada.

Si ahora, a mis 30s, me vuelven a preguntar "¿Y tú de quién eres?", mi respuesta es totalmente distinta, aunque sigue siendo existencial.

Fui de mi mami y mi papi. Ahora soy de mi hijo, soy mía, y una parte aún decide ser de Lamyer. Soy de la nobleza que me dejó mi papi como herencia y de las ganas de seguir que me sigue dando mi mami. Soy de mi hermana y de la admiración que le tengo. Soy la necesidad de ser un buen ser humano para poder enseñarle a mi hijo a serlo también. Soy la otra mitad de Lamyer en este camino que hemos decidido emprender. Soy de quien decida amar a mi familia, de quien nos respete, del lugar que nos brinde crecimiento, paz y posibilidades.

Soy de la vida y soy de Dios o de los Dioses (no descarto).

P. D.: ¡Aaahh! Y hoy, septiembre del 2026, Harald tiene 2 años y medio. Soy su esclava jajaja.