¿Meritocracia? Hell, no!
Como una caricatura de niños me desencadeno una serie de pensamientos sobre merecer las cosa.
Marianna
11/1/20261 min read
Ayer en la noche, mientras estaba con El Baifo, escrolleaba por Disney+ a ver qué serie poníamos. Le dio por elegir una que nunca habíamos visto: Pupstruction. Son básicamente unos cachorros que construyen vainas y tienen maquinaria y webonadas así.
Para él fue lo mejor de sus mundos: animales con maquinaria de construcción. Para mí, otra cosa. A medida que avanzaba el primer capítulo, me quedé pensando: o sea, ¿cómo es que un cachorrito con casi cero experiencia es el elegido para liderar el grupo de construcción? Hasta que entendí la razón: es el hijo de los jefes.
Una parte de mí entiende que así funciona buena parte de la sociedad. Pero otra parte lo siente como la vaina más injusta. ¿Dónde quedó la meritocracia? ¿Dónde quedó trabajar por algo y merecer crecer en un lugar? ¿Por qué lidera un culicagao que no ha tenido que esforzarse?
Aunque la verdad es que, mientras escribo esto, pienso también: si a los otros no les gusta, que se vayan pal coño y busquen algo mejor para ellos. Tenemos que aprender a movernos de los sitios donde no nos valoran, donde no podemos crecer y donde no nos sentimos bien.
Y por otro lado, ¿qué culpa tiene el cachorro de haber nacido con privilegio? Nadie elige su cuna.
A veces señalamos demasiado a quienes nacieron con privilegios. Los culpamos por no tener cierto nivel de conciencia. Esa conciencia muchos la desarrollamos a punta de carencias y traumas. Ellos no tuvieron esas escuelas… ¿o secuelas?.
Yo misma he criticado desde la envidia, y eso solo muestra mis propias carencias.
Pero anywho, la comiquita es medio de mierda. Y deberíamos mirar menos el culo ajeno y empezar a limpiar el propio. ¿No creen?
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